La historieta es una sombra

Hasta qué punto se dibuja una historieta. Es eso lo qué se hace, dibujar? O más bien se trata de un proceso de abocetados que toman cuerpo cuando están impresos? ¿Se trata de una simulación gráfica para ser reproducida?.

Pues sucede que, ese “raro dibujar” sólo cobra su sentido en el papel impreso, en un soporte. Lo que en el mundo artístico se denomina calidad, se diluye en el proceso grosero de la impresión fotográfica, y su degradación es continuada junto al azar de las variopintas maquinas de imprimir, ajenas al dibujante, bombas de azar.

Así, toda historieta, como el cubito de hielo, gotea grafismo, lo pierde en su soporte barato de basto papel. Es el último lugar donde se transfigura.

Y nunca se reconoce del todo un dibujo cuando es reproducido, siempre tiene algo de ajeno. Algo que, misteriosamente, lo ennoblece.

El dibujante sabe que una historieta no se define en su dibujo, ni en una viñeta, ni en su puesta en página. Y siente que la historieta se hace cuerpo en su lectura, en lo ajeno, en el lector.

Definir una historieta como una disección sólo conduce a una lección de anatomía…al estudio de un cadáver. A manufacturas académicas, esos perros guardianes. El dibujante, la lectura que persigue no es hedonista sino, más bien, premonitoria. La que se genera fuera de la página, la que sólo crea el lector, no los lectores.

Aquí, el dibujante, es el cirujano de la elipsis. Y su torpeza determinará las lecturas. Como en los puntos y las comas de la escritura, las malas elipsis cambian el sentido de lo leído. Así de salvaje es la indefinición de la historieta. Pues su proceso de lectura es también táctil. Los ojos tocan, soban y acarician el papel, también son ciegos. Son las impresiones de página tras página, ese ir y venir de trazos…el mareo de estar en la historia, el sumergirse en ella y ser poseído.

Así pues, como al principio ¿qué clase de dibujar es éste que más parece el de un escaparatista de símbolos?

El dibujante de historietas dibuja sombras. Construye andamios de sombras. Es una sombra.

Nota- Es a la notable imperfección de nuestros sentidos a la que debemos la percepción de la maravilla. Esa su inconsistencia hace posible la fábula y el delirio. Incluso la “inteligencia” del ser humano puede que sea la excrecencia de dichas imperfecciones.

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