Ver es recordar

Saber ver es un fenómeno construido en la experiencia. Tamaños, colores y texturas que apreciamos con la retina adquieren matices durante el proceso del recuerdo.

El dibujante aprende a ver a medida que se apropia de la representación mental del objeto. Representación que se momifica si cesa la experiencia. Así, ver de nuevo es imprescindible. El dibujante no cesa de ver y mirar el objeto. Y lo que ve y mira no es sino el comienzo, el indicio, de su representación.

Se dibuja realmente un objeto cuando la experiencia de la visión del objeto es representada en el cerebro bajo todos sus puntos de vista a la vez; cuando el objeto ya es un recortable susceptible de construirse y deconstruirse una y otra vez.

Como bien sabe el pintor o el físico, no existen límites entre los objetos; como no hay objeto fuera de un contacto con otros; como no hay objeto que no se fusione con los de su alrededor para, así, transformar su significado. Pues el campo de la visión no es el objeto visto, sino su representación neuronal. Su naturaleza elucubrante. No vemos: recordamos.

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6 Respuestas a “Ver es recordar

  1. Pareciera sencillo, así descrito… Ahora bien; habrá recuerdos torcidos, confusos y hasta llenos de ladridos.
    ¿Qué ocurre con las interferencias? Por ejemplo, la ¿rosa? tronchada en el florero de arriba…. El dibujante necesita, a su vez, al que mira…. ¿y pasa entonces a depender de esa otra memoria-recuerdo que completará o destruirá lo dibujado? ¿O dependerá de si es capaz de convertirse en objeto, o en parte del objeto…? ¿Qué podría pedir un dibujante a la persona que mira?
    Lo digo por si hay tiempo.

    • Según mi experiencia es el dibujante el primer sorprendido en lo que va dibujando. Siempre, claro, que su trabajo no sea una transcripción, un trabajo mixtificado. Que también es goce, onanista, sí, pero goce, no lo niego…La mirada, cuando esos objetos torcidos y confusos asoman, debe tornarse la del recién nacido, primigenia, y mirar al ladrillo como ese día en que se descubre que tus progenitores estaban tan perdidos como tú mismo.
      Lo que uno dibuja, ya mientras se hace, es ajeno en gran parte…así que no debe extrañar que el lector, no ya complete o destruya lo dibujado, sino lea lo que ni siquiera el dibujante pudo leer o imaginar que decía. Yo mismo, con el tiempo, leo cosas diferentes en una historieta o dibujo propio…así, no me atrevería a pedirle al lector nada en absoluto pues mi intención es ofrecerle indicios, el material en bruto para que lea por sí mismo. El dibujante debería alejarse lo más posible de la pederastia mental hacia el lector; e insultarle, así, lo menos posible. No ser pajillero de tribu, dicho sea con perdón.
      Que un lector remueva sus propias tripas es para sentirse algo satisfecho…Pues, al fin y al cabo, será él quien de sentido a lo que haces…un sentido tan variopinto como lectores deseen leerlo, y no un mirar por encima lo que ya esperan…

  2. … Además de recordar…

  3. Y sigue, desde luego; eso no hay mirada que lo confunda.

  4. De nuevo…

    …vaya dos.

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