Souvenir de los Infiernos (11) la única mirada

souvenir-011-la-unica-mirad

La contextura de la lluvia había cambiado paulatinamente. Sus gotas se alegañaron, pellizcándose en seudópodos ciegos que sólo buscaban tensiones superficiales, o un sentirse atraídas por otra proximidad en la que suspenderse. El espacio entre las gotas (que poco antes las albergaba) se veteaba en cintas de opacidad blanca, embastándose en un gris que aparecía crudo. La densidad de la lluvia se alteraba, y el agua, cayendo a legajos, manchaba de incendio.

Sentado en la terraza del Café Neptuno, a la hora del aperitivo, el hombre que se mira pide un café con leche. Allí mismo se lo mezclaba el camarero, en la mesita de mármol con patas de hierro. En medicina de malformaciones lo que tenía aquel hombre era impensable. Sus ojos al revés, le miraban como quien lee de continuo. Sus ojos al revés le miraban con suspiros. Se miraba a si mismo en la cruel evidencia del tiempo que no es. Con mirada de reloj. Nadie como él se conocía ¿es la tiniebla otro foco de luz que ciega? Se preguntaba dejando que la lluvia bañara sus párpados de domicilio, ciego de ver.

Anuncios

Una respuesta a “Souvenir de los Infiernos (11) la única mirada

  1. Dejome preso de ojos pegajosos donde acabar necesario su prosa debía.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s