Souvenir de los Infiernos (9) En las rayas de la mano

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…invento de él es el destino, un formidable narcótico hacia la mansedumbre. Las manos son los días y las caminatas son la única distracción en los infiernos. Se paga al contado. Cuando sonó la bocina y los electrodomésticos silbaron por los circuitos de poliuretano, los binarios espejos emitieron melodías de cálido sonido a plasticolor.

Era agradable al oído, por aquel entonces apenas un pedúnculo que asemejaba una excrecencia. Rudyard Kipling me tomó del brazo señalándome el pedregoso desierto que ante mi tenía – No debí escribir ni una línea- me dijo. Los tilos humedecían su hojarasca lanzando la lluvia en suaves pendientes y en las rayas de la mano me contaron mis días como quien ha estado allí. Después nos sirvieron un flan y unas moras, pues los indecisos están en el cielo. Algunos bostezan con la mirada y otros se fotografían, por ver su mano asida por los fantasmas. Qué tonto eres Ramón.

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