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Visiones del Apocalipsis – el día que se alimentó al batracio

Octubre 12, 2008 · 5 comentarios

Amaneció nublado, acre al olfato. Un leve manto de charcos ornaba las avenidas, el verdín tomaba cuerpo…y se presentó el batracio, al que no habíamos nunca visto llorar.

Acostumbrados a las pústulas no podemos vivir sin el batracio, ni prescindir de su dulce croar de defunciones. Sus ancas pueblan las aceras, las calzadas, las cortadas callejuelas y, también, esos rincones húmedos de la necesidad. Ya no hay sitio.

Ante nosotros el abisal abismo, la nada sin asfaltar, la turba de los piojos que saltan los relojes. Una, dos, tres moscas dejan de poner huevos, larvas e imagos, mediana empresa. La desgracia sin forma, el agujero negro, el vacío sepulcral.

Mientras unos duermen, otros trabajan. Pero el gran Batracio no descansa, porque tiene teléfono, fax y una red interna de internet de átomos cuánticos ajenos a nuestras neuronas, leve organismo, desfasada carne…( y aquí se cortó la transmisión de nuestro intrépido reportero Raw Tijuana…y sólo un croar pobló las ondas)

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Visiones del Apocalipsis – el día de los insectos

Septiembre 9, 2008 · 4 comentarios

“A eso de la madrugada comenzó el rumor, compañeros, un runrún lejano y metálico, como si una gran hoja de afeitar se blandiera en la aurora.

A medida que la luz perdió su grisáceo tamiz, aquel fragor se tornó orgánico, animal, voluptuoso. Después, todo sucedió de repente. Ya estaban allí. Encaramados a las ventanas, a las azoteas, escabulléndose hacia el interior del transporte urbano; irrumpiendo en los hogares cuando el primer pensamiento era mascullado por los pérfidos paganos (risas).

Y todo fue en silencio, si acaso el batir de los élitros como lonchas de poliuretano y un sorber como apurando un granizado estival (gran jolgorio). Duró tres horas. Y la mortandad fue colosal, espeluznante y brutal. Con un extraño olor a jabón fenicado que asemejó higiénico por su virginal horror.

Aquella misma tarde, compañeros, prosiguió la vida. Se cantó la loa mortuoria y las cadenas públicas escenificaron las horas con la podredumbre de su blablabla (más risas que mandó cortar el padre Cienfuegos).

Mi cerebro fue sorbido, pero me libré de la muerte. Mas os juro que ya no soy el mismo de antes, compañeros…sin aquella ansiedad que me angustiaba tanto (aplausos). Y ya por fin puedo decir que estoy orgulloso de pertenecer a esta bendita comunidad.”

…….Alocución escolar de José Francisco López Baena. Tomada en el Sagrado Colegio de los Padres Correctores una semana después de los hechos por nuestro reportero volante Raw Tijuana.

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