Archivo diario: 20 de junio de 2010

Chimenea (6D12)

La Industria Cultural - Segunda Parte

El Arte se comporta como lo hace la mercancía en el mercado. Los excipientes y aromatizantes que lo hacen mercancía lo clasificaran en un ismo, en un género, en una tendencia. Porque estos edulcorantes que le dan aspecto de reclamo preservan en sus aromas toda la mixtificación que caracteriza y conforma al artista, con los tópicos, lugares comunes y fórmulas convencionales heredadas del Romanticismo.

La publicidad y la crítica venden auras, santificaciones, inconcretas realidades para otorgarle su carácter de necesidad, de falta y su remedio. Benejam, en majestuosa doble página en el TBO, bajo el título de “Historia de una vasija antigua” nos muestra cómo el tiempo, ese gran mixtificador, es también medida de artisticidad. Lo que hoy no es nada, mañana lo será todo. Cuando la nostalgia es necesidad.

A las manos se les ha otorgado siempre cierto poder demiúrgico. Cierta admiración ante quien realiza un dibujo se reproduce en las facciones del espectador. “No en vano fueron manos las que modelaron el barro primigenio”, incrustaciones mentales de este tipo entran en juego al calificar lo artístico. Pues algo,  al ser nombrado y clasificado, se objetualiza de una forma trascendente. Todo lo nombrado nos es ajeno y, por lo tanto, sagrado. Cierta aprehensión de lo ajeno, aunque sea simbólicamente, nos satisface dandonos la sensación de adquisición de poder. Devorar símbolos, sentir una y otra vez la ancestral necesidad de alimentarse en el melodrama. Comer o ser comido.

El Arte, pues, es comida para desdentados, también papilla digerible, euforia momentánea, consolador privado, cazador en Horda, caricia trascendente, autoengaño terapéutico, pastilla contra la necedad, momento de desrazón y alivio de geometría. Un alimento más en el mercado de los miedos.

3Notas – 1. Para el estructuralismo el lenguaje corriente remite al mundo exterior (al que venimos llamando vulgarmente Realidad) y es el lenguaje literario el que desvía la realidad hacia sus estructuras formales. 2. El Arte es un Culto, una liturgia, un rito como todo lo simbólico y 3. “Ninguna obra cultural existe en sí misma fuera de sus relaciones con otras obras”. (Foucault).